Mi abuela solía comer siete almendras por día... para que brille el pelo.
Yo tomé su ritual y lo continúo haciéndolo mío... para que brille la vida!
"Siete almendras de la larga vida…
Mañanas enteras de siete almendras
Combinadas con poesía.
Tus manos en mi espalda
Convierten mis heridas en huecos ya vacíos;
Tu vientre incandescente me ayuda a olvidarme,
Me transforma, luna creciente.
Soy hoy y mañana al mismo tiempo,
Puerta abierta hacia la historia
Que gesta historia y vuelve."
martes 3 de marzo de 2009
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